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EN LAS PROFUNDIDADES

TEXTO CORTO:

Sonó la alarma. El día ya despertó. Un día caluroso como nunca antes en la historia lo que significa: Un día perfecto para ir a la playa.

Salgo de casa por un momento. Observo las calles y advierto que estas están completamente desiertas. No hay ni una sola persona que ronde el barrio excepto Smith Thompson, un chico muy amado por las personas, con calificaciones perfectas, gentil, pero un poco inseguro  de sus actos y decisiones.

-Hola ¡día caluroso! ¿Verdad? –expresa Smith. No espera ese gentil saludo de su parte. Él está parado en la puerta de su casa y yo en la mía.

-Hola –devuelvo el saludo de manera amable.

Smith Thompson. En el pasado tuvimos una pequeña historia simple y sencilla. No de noviazgo, sino una relación común y corriente -una relación amistosa-. Era divertido ser su cofre de secretos. Ser en quien más confié, pero… luego llegó ella: Cristina Melodyes. Ex novia de Smith Thompson. Aun así sea su ex novia, Cristina causó que Smith y yo nos distanciáramos mucho, hasta ahora.

Todo comenzó cuando Cristina Melodyes se mudó al barrio donde Smith y yo vivimos. Su casa, es como la de un multimillonario y más. Con el transcurso del tiempo, fue conociendo a todos los del barrio, se hizo muy conocida por todos en la universidad, al igual que sus padres. Luego conoció a Smith. Empezaron a salir por un tiempo, después no sé qué más pasó. Un día por la noche, vi cómo se besaban. No pasaron ni si quiera unos meses, y semanas después, Smith terminó con Cristina.

El calor es insoportable, así que decido un día de playa con mis amigas: Morgan, Becky y Janna. Sostengo el teléfono de casa, y las llamo. Una por una. Por supuesto, las tres aceptan mi irrechazable invitación. Nos reunimos en mi casa. Morgan, Becky y Janna saben al derecho y al revés, que yo, Silvana Williams, estoy enamorada de Smith Thompson. Las tres me tendieron una trampa. Al salir de mi casa, después de despedirme de mi padre. Becky invitó a Smith a la playa. Smith no se negó, y nos acompañará con su compañero de aula, Cristopher.

Muy cerca a la playa, con: Morgan, Janna, Becky, Cristopher, Smith y yo. Al llegar, estacionamos el auto, extendemos nuestras sabanas en la arena por un momento, y empezamos a jugar verdad o reto. De improviso, Becky pregunta:

-¿Smith, es cierto que tú estás enamorado de Silvana?

Al parecer, Smith, se puso nervioso. Cuando está a punto de responder, las mareas se alejan de la superficie, como si fuesen succionadas. Un enorme tsunami se acerca a la ciudad, y a nosotros

-¡Suban al auto, ahora! –dice Becky.

El miedo, protagonizó nuestros sentimientos al ver el enorme tsunami. Subimos al auto. Lo encendemos y arrancamos alejándonos de la desventura que marcaría parte de nuestras vidas para siempre. Mientras avanzamos, a una velocidad muy alta. El enorme tsunami arrasó todo, incluyéndonos.                        

Aunque, el tsunami avanzó, y sobrepasó el carro, separándonos a todos. De alguna manera, logré sobrevivir. Con la cabeza herida, pies raspados, tenía la herida de un vidrio en mi brazo izquierdo

-Auxilio -digo entre lágrimas, con la conformista sensación de que tarde o temprano, moriría.

A lo lejos, logro ver a Smith caminando con un pie cojo

-¡Smith! ¡Estoy aquí! –grito

Se voltea a ver. Me mira, y yo a él. Tiene la cara ensangrentada. Corro para ayudarlo inmediatamente.

-Tranquilo ya estoy aquí -digo, alentando a Smith-. Saldremos de donde sea que estemos, lo prometo

-Silvana –dice Smith con desánimo.

Caminamos, por lo poco y desierto que queda de la ciudad. Todo está destruido. No hay civilización donde Smith y yo, estamos. Al parecer, estamos en lo profundo de lo que el tsunami arrasó. Hambreando en las profundidades.

Mientras caminamos observo a Janna semimuerta, tirada en el suelo como basura, cortada por los brazos, sangrando, muy herida. La intento reanimar pero Janna está a punto de morir  y abandonar este inexplicable mundo. Talvez no sea apropiado decirlo, pero creo que hay una menos ahora. Una chica responsable hoy se nos ha ido. Espero que descanses en paz a donde sea que te dirijas ahora, Janna. Pero esto no puede terminar así de simple, la vida de Janna no puede terminar así de simple.

-Janna, no me abandones, por favor –digo, intentando auxiliarla de todas las formas posibles

Janna murió, ahogada por el tsunami. Lloré y lloré. Estoy preocupada por mi padre, por mis amigas. Encontré a Janna, pero demasiado tarde. Smith consolaba la enorme pena que sentía por Janna, pero lo único que podíamos hacer es no rendirnos y seguir en el camino aunque sea y parezca agotar y difícil. Surgió una idea en mi mente. De pronto, se me ocurrió que Becky podría seguir en el auto, tenía el cinturón puesto, y era quien nos conducía en el auto antes y durante el tsunami.

Smith y yo fuimos al lugar donde ocurrió todo. Donde se estancó el auto. Donde supuestamente podría estar Becky. Y donde probablemente encontremos una salida ante este interminable problema.

Por el camino, encontramos varias personas muertas, incluyendo, ancianos, adultos, niños, incluso animales. Es como estar en el infierno, pero junto a la persona que amas. En mi caso: Smith Thompson.

El tsunami lo arrasó todo. Aun así seas el más rápido, o el más ágil, no importa. Hay una sola esperanza y es que todos estemos juntos en las profundidades.

Falta muy poco para llegar al auto y encontrar a Becky. Smith está muy adolorido, la herida que el tsunami le causó en la pierna, hace que Smith no tenga fuerzas suficientes para llegar hacia Becky. Hago todo lo posible para subirle el ánimo, pero el dolor se está sumergiendo en mí –un tipo de dolor emocional–.

Luego de mucho caminar. Luego de ver personas muertas, tragedias y destrucción. Por fin llegamos al auto. El auto se encuentra destrozado, con las lunas rotas, las llantas desinfladas. Becky, no estaba allí, busque y busque, ¡Becky no estaba allí! Pero ¿dónde más puede estar? No se me ocurre otra alternativa que seguir buscando por la ciudad. Cuando al mínimo sonido le doy la máxima importancia. Se escuchan a dos personas hablar, no era tan cercano, porque, no podíamos escuchar claras las voces. En ese momento me angustie, y empecé a gritar:

-Becky, ¿dónde estás?, ¡Becky! ¡Por favor!

Corremos hacia los sonidos de las voces, pero no era Becky, ni nadie que conociera. Observamos a una chica intentando pararse con angustia, gritando del dolor, nuevamente vuelvo a gritar.

-Becky, eres tú –con la voz estremecida

-Silvana -dijo Becky, cuando oyó mi voz. Al parecer se alegró de vernos, y quien no se alegraría de encontrar a sus amigos.

-Smith, lo logramos, encontramos a Becky -dije muy alegre, corriendo hacia ella.

Becky y yo nos alegramos mucho. Nos damos un fuerte abrazo. Becky no está en perfecto estado. Al igual que Smith: Becky tenía la pierna fracturada, lo que impedía que pudiese pararse. Con ayuda de Smith levantamos a Becky, y fuimos a donde creíamos estar más seguros.

Descansamos en un edificio. Un poco en ruinas, pero seguro como para mantenerse allí por un par de horas. Todo esto me parece muy raro. Hace mucho tiempo, la ciudad no había sufrido una crisis como esta. La última vez fue hace mucho tiempo atrás, y no se volvieron a registrar más dificultades como estas. Mientras duermo en el edificio, escucho gritos que impiden que pueda descansar.

-¡Silvana, debemos irnos! –grita Smith

Los gritos me despertaron.

-¿Qué es lo que ocurre? –pregunto

-Silvana, estamos en medio de un terremoto –dice Becky completamente frustrada.

La situación es simple. Contiene dos opciones: a) escapar y ser libre b) morir en el intento. El edificio se destrozaba, pieza por pieza, pasillo por pasillo, paredes por paredes.

-¡Larguémonos de aquí! –dice Smith

-¡Silvana ven con nosotros! -grita Becky- ¡No te pierdas! -añade- ¡Ten cuidado!

Al levantar la cabeza, veo caer sobre mí una piedra.

Dos chicos vienen desesperados a mí. Me levantan del piso, retiran las piedras que me están aplastando. Empezaron a hablarme. Reacciono. Abro los ojos. No lograba reconocer quien me estaba hablando. No podía recordar quienes eran, o si eran mis amigos, hermanos, enemigos, familiares, pues la memoria me abandonó.

-Ahm… ¿Quiénes son ustedes? –digo, pensando que aquellos chicos me harán daño

-Silvana, no logras reconocernos –dice un chico

– ¿Silvana? –pregunto

-Dios mío –dice el chico de cabello castaño-. Silvana perdió la memoria

-Siempre vamos a estar unidos, te lo prometo –dice la chica que decía llamarse Becky.

Me levantan y curan mis heridas con los recursos que disponen. Al parecer lo que decían parecía verdad. Al ver la triste ciudad, desierta, destrozada, recordé gritos:

-¡Smith! ¡Estoy aquí!

Después de horas deambulando…

Becky no resiste más. Observa el insignificante atardecer, se arrodilla en sus piernas, y cae al suelo, cansada. Becky ha muerto. Siento pena por ella, aunque no pueda recordar nada acerca de cómo es. El camino continua. Simplemente estamos el chico castaño y yo.

-Silvana –dice Smith

Se acerca a mí, nuestras narices se topan, pero ¿por qué me siento nerviosa? ¿Por qué no puedo moverme? Sí, creo que eso se llama amor –y nervios–. El chico castaño me acaba de besar. Me enamoro de él, tras ese beso. Él y yo caminamos. Siento un dolor de cabeza insoportable. Veo a una chica tirada en el piso. La cabeza está a punto de explotarme. La chica está moviéndose. Las punzadas son más, y más intensas cada vez. La chica está pidiendo ayuda, y esa chica se llama Morgan. Morgan está… viva.

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Messages: A word that describe your life

Desde que tengo memoria, siempre he sido muy creativo y las personas siempre me lo han dicho. Hoy decido hacer algo con una parte de mi creatividad y escribo mensajes dedicados específicamente para ustedes. Así que bienvenido a mi blog. Espero que te guste lo que tengo planeado para ti. Pues, en este blog encontrarás:

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